jueves, 23 de noviembre de 2017

Manual de instrucciones para cortarse las uñas


Empuñe el cortaúñas con determinación. Obsérvelo fijamente durante unos instantes. Repare en su superficie bruñida, en la elegancia de sus curvas, en la perfección de su acabado.

Aspire lentamente por la nariz y expulse el aire por la boca. Cierre los ojos e imagine por un momento que está tendido boca arriba en un campo de frambuesas. Sienta la brisa acariciando su rostro. Acaba de fundirse con el Universo.

Vuelva su atención al cortaúñas. Deje de empuñarlo como si fuera un estilete y sujételo suavemente entre el pulgar y el dedo corazón. Con la mano libre levante despacio la horquilla superior y hágala girar sobre su eje mientras entona un mantra. Si no se le ocurre ninguno, pruebe a tararear algo de blues.


Relájese. Aspire aire por la boca y expúlselo por la nariz. Intente mover las orejas. Si lo consigue, ya está preparado para usar el cortaúñas. Si no, recite la tabla del siete al revés. Si no se la sabe, pruebe con la del dos, es más fácil.

 Superada esta fase inicial, dispóngase a cortarse la uñas. Si es usted diestro, empiece con la mano izquierda. Si es zurdo, con la derecha. Si es ambidiestro, échelo a suertes.

Tiene dos opciones: empezar por el pulgar o por el dedo meñique. Los expertos recomiendan empezar por el pulgar para seguir un orden ascendente y no saltarse ningún dedo.

Comience a cortar siguiendo la curvatura de la uña. Hágalo de manera proporcional y equilibrada. Una uña más larga que otra supondría un escándalo y comprometería seriamente su prestigio social.

Prosiga hasta completar los cinco dedos de una mano. Si en lugar de cinco tiene seis, tómese un respiro antes de pasar a la otra mano para compensar el esfuerzo adicional.

Cuando termine, extraiga la lima del cortaúñas y repase las uñas recién cortadas con movimientos pendulares, empezando por la parte más baja. Esto requiere mucha concentración, así que detenga sus pensamientos conscientes y deje la mente en blanco. Para usted sólo existe la lima y las uñas.

Al concluir guarde el cortaúñas y extienda las manos con las palmas hacia abajo. Obsérvelas detenidamente. Demórese un rato más en la contemplación de su obra. Está a punto de alcanzar la plenitud espiritual. Piense que ha dado un primer paso muy importante.

Sólo los grandes maestros son capaces de cortarse también las uñas de los pies.

ⒸLucas Claudín

No hay comentarios:

Publicar un comentario